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miércoles, 27 de abril de 2011

MALDITA VERDAD Y BENDITA MENTIRA!

Parece irónico y contradictorio, el título del tema, que escogí en esta ocasión; pero en realidad es lo más común y aceptable en nuestros días. El hombre de hoy, es más vulnerable ante el hecho de mentir que ante el de decir la verdad. Es algo que se volvió demasiado "típico" y hasta "una condición" para vivir en la sociedad y en el mundo en que vivimos. Desde una cirugía estética, hasta condenar a un inocente a 21 años encerrado en una prisión, o culpar a alguien por el error que uno mismo cometió, o hasta engañar a la persona que supuestamente más se ama. Todas estas son mentiras, todas son la mentira, en su diferentes caras y formas, desde una "mentira piadosa" hasta el peor de los engaños.
Si se la pudiera graficar, para mí sería, una hermosa chica, la más bella de todas, la típica chica que agrada a todo el mundo, esa a la que todos desean, con su sonrisa deslumbrante, con un rostro perfecto, con un cuerpo envidiable, con delicadas manos y una piel tersa como la seda, mostrándose siempre seductora y dulce, con vestiduras blancas, sin una mancha ni rasguño alguno. Así es ella, capaz de seducir y convencer a quien sea. 
Pero esta chica perfecta, es una racista, una discriminadora. Se burla de la chica a la que todos evaden ( por obra suya porsupesto) a la que nadie quiere, a la que todos le escupen en la cara y se le ríen a carcajadas cuando no triunfa; ésta es la típica chica fea, la chica con un cuerpo enorme, la "sabelotodo", a la que nada se le escapa, a la que todos rechazan y marginan, la "fuera de onda", la que lleva una vida difícil, la que parece estar en el rincón más oscuro y frió; pero es la que en ese rincón aún "EXISTE".
Los hombres prefieren optar por la más bella, esto indica que la otra chica, es demasiado fea para sacarla a "caminar" de la mano. Y mucho menos el presentársela al mundo. 
Mientras la más bella, ocupa su tiempo en hacer que todos la miren y la elijan; la fea espera paciente el momento en que todos voltearan sus ojos racistas hacia su rostro, pidiéndole disculpas.
Para el que esconde a esa chica marginada, su aspecto es horrible y vergonzoso; pero, para el que sale a caminar de la mano todos los días con esa chica, sin vergüenza alguna, es la más hermosa y dulce de todas.
Para el amante de la chica bella; las cosas se ponen complicadas, tristes, desesperantes, insólitas cuando, alguien descubre que esa abundante belleza, no es más que un disfraz y una mascara, que ocultan a una vieja y demacrada anciana decrepita y repugnante; en este entonces es cuando se puede levantar del suelo y salir de su rincón la chica enorme y fea, elevándose cada vez más sobre la anciana, haciéndola parecer una hormiga entre sus pies, a la cual no le queda otra opción que correr y desaparecer.
En nuestros días, y al igual que en el pasado, los hombres elijen mentir, porque mentir es tan fácil, como pestañar, la mentira los hace ver bellos, los hace ver grandes y exitosos,  mientras tanto maldicen a la fea, y bendicen e idolatran a la más hermosa. Pero cuanto más bella sea la mentira, más fea, cruel, y grande será la verdad. La verdad es como una guerrera terca y fiel a sus convicciones, que por más que sea golpeada y torturada, su voluntad no será doblegada,  siempre puede soportar un golpe más, una burla más, un último azote. Esa verdad es JESÚS. Esa verdad que fue y es maldecida, blasfemada, y ridiculizada. La verdad más grandiosa en todo el mundo. La verdad más inmensa que hay en mí, y a la que no quiero soltarle la mano, a la que trato de aferrarme cada día. Él es mi verdad.

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